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"ELIAS" op. 70 Felix Mendelssohn-Bartholdy (1809-1847) |
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Después del éxito inmenso conseguido por su Paulus, Felix Mendelssohn Bartholdy compone en 1846 para el festival de Birmingham su última gran obra maestra, el oratorio Elías (en inglés Elijah). Su argumento se basa en el Primer Libro de los Reyes, una parte del Antiguo Testamento bíblico, y concretamente en la narración que describe, entre otros, los variados acontecimientos de la vida del profeta Elías, un personaje de gran colorido, combativo y lleno de ardor; a lo largo del oratorio el propio Elías avanza en el conocimiento de sí mismo y de Dios. |
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LA MUSICA Y SU ESTILO Mendelssohn compuso su Elías inspirado por los predecesores barrocos Bach y Haendel, cuyas músicas tanto apreciaba. En 1829 Mendelssohn había organizado la versión instrumental de la Pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach, primera desde la muerte del compositor; esta y otras obras de Bach gozaron de una gran popularidad; en cambio los oratorios de Haendel permanecían en el olvido, al menos en Inglaterra. Mendelssohn había preparado una edición erudita de una parte de los oratorios de Haendel para una publicación londinense. Aunque Elias se inspiró en los oratorios de estos dos maestros del barroco, el lirismo y los colores orquestales y corales de la obra corresponden con toda evidencia al genio del primer compositor romántico. La obra quedó escrita para cuatro solistas (barítono/bajo, tenor, alto y soprano) con una gran orquesta sinfónica que incluye trombones, oficleido y órgano, así como un gran coro a cuatro u ocho voces, con algunos pasajes para tres voces femeninas solas, mientras que el papel de Elías lo encomienda al barítono-bajo. Mendelssohn compuso al principio su obra sobre un texto en alemán, pero siendo el de Elías un encargo para el festival de Birmingham, acabó por traducirlo al inglés. |
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LA NARRACIÓN BÍBLICA Mendelssohn utiliza los episodios bíblicos de la vida del profeta Elías, relatados con cierto laconismo en la versión original, para producir unas escenas intensas y dramáticas, casi siniestras. Ciertamente se adaptan al carácter del compositor y en ciertos momentos parece percibirse una sensibilidad totalmente victoriana. En la obra podemos observar algunos momentos particularmente relevantes, como la llegada de la lluvia tras las oraciones de Elías sobre la reseca tierra de Israel o la ascensión a los cielos del cuerpo del profeta en un carro de fuego; pero el episodio más dramático es posiblemente el concurso de los dioses, durante el cual Yavé envía a Elías el fuego para que celebre un sacrificio, después de que hubieran fracasado las oraciones frenéticas del pueblo hebreo a Baal, su deidad favorita. Mendelssohn no vaciló en describir el episodio con la severidad del Antiguo Testamento y los profetas del dios Baal son conducidos a la muerte. Conviene recordar que, por su propia historia, Mendelssohn tiene una opinión muy personal de los textos bíblicos; había nacido en una familia judía, pero recibió el bautismo luterano a los siete años de edad. La última parte del oratorio establece paralelismos entre las vidas de Elías y de Jesús; el Reverendo Jules Schubring, uno de los autores del texto del oratorio Paulus, quiso aportar una visión cristiana al final de la obra, pero Mendelssohn insistió para que la historia de Elías quedara presentada lealmente y sin revisionismo. |
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LAS SECCIONES La obra se incia con una declamación de Elías; la partitura se desarrolla después a través de las secciones siguientes: |
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Parte I
Parte II
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CRÍTICAS El Elías gozó de popularidad desde su misma creación; a partir de entonces ha sido interpretado a menudo y sobre todo en los países de habla inglesa. Es una obra particularmente grata para los coros de aficionados, ya que consta de partes corales gratificadoras y abordables. Charles Rosen elogia que en general en toda la obra "la habilidad de Mendelssohn le permite superar fácilmente la mayoría de las dificultades del oratorio, y (sus oratorios, Paulus incluido) son los ejemplos más sorpredentes de esta forma musical en el siglo XIX. Mendelssohn escribió la partitura de la soprano del Elías para Jenny Lind, llamada el Ruiseñor de Suecia; conmovida por la muerte prematura del compositor en 1847, la cantante no se sintió capaz de interpretar la obra durante todo el año siguiente; volvió a hacerlo en el Exeter Hall de Londres a finales de 1848 y entonces creó una beca de estudio de 1000 libras en su nombre de la que Arthur Sullivan fue el primer beneficiario, para mayor estímulo de su carrera.
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